Hoy aquí yo me encuentro,
en mitad del desierto de la vida,
luchando contra el fantasma de tu recuerdo,
y tratando de convencerme de tu partida.
Cada tic del reloj me hace una herida,
y ya la tristeza se ha hecho amiga mía,
de tanto consolar mi alma adolorida,
y hasta siente pena de mi melancolía.
Soy un ser que existe pero no es nada,
muerto, por el miedo de no volver a verte,
vivo, por la ilusión de tenerte mañana,
y mientras la vida se parece a la muerte.


No hay comentarios:
Publicar un comentario