El dia que me dijiste adiós,
un aguacero de tristeza cayó,
llovió y llovió y llovió,
hasta que una inundación se formó.
La inundación hizo estragos,
no creas que nada pasó,
pero igual que a inquilinos impagos,
de mi corazón todo lavó y sacó.
Las esperanzas se ahogaron,
y la ilusión se extinguió,
las pasiones se apagaron,
el dique de tu imagen sucumbió.
Los sueños se desvanecieron,
y el futuro se oscureció,
miles de estrellas murieron,
absolutamente todo arrasó.
Pero fue una lluvia secreta,
la que ese día ocurrió,
tanto así que no salió en la gaceta,
y que a muy pocos afectó.
He aqui la lista de damnificados:
tu según tú y yo según yo,
pero yo he quedado destrozado,
y a ti ni el cabello se te mojó.


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