Tu recuerdo sigue en mi mente,
como hábiles pinceladas,
que ni Rembrandt por accidente,
en un lienzo dejaría plasmadas
Tu voz aún resuena en mis oidos,
como notas de hermosa obertura,
que Bethooven compuso berridos,
en vez de exquisitas partituras
Tu cuerpo labrado está en mis manos,
como una perfecta escultura,
que Miguel Angel talló puros gusanos,
y no divinas criaturas
Tu imagen tatuada está en mi vista,
como obra maestra de gran altura,
que Leonardo y su Mona Lisa,
parecen una vulgar caricatura
Tu belleza es de carácter divina
haces que cualquiera explote,
que si Cervantes te imagina,
hubiera escrito La Quijote


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