Eres,
la luna llena de mis noches,
y la brisa fresca de mis madrugadas,
el sol de mi día a día,
y el arcoíris de mis mañanas.
Eres,
la espuma de las olas,
de la mar brumosa de mi villa,
hierba húmeda de mis campos,
la arena de la playa en mi Barranquilla.
Eres,
la sonrisa de cada niño,
mi punto de partida y llegada,
la alegría del logro obtenido,
la etérea compañía de mi alma.
Eres todo aunque parece que no eres nada,
porque aunque no estés,
tu presencia siempre me acompaña.


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