Y el, poco a poco se fue despojando de su armadura,
sus máscaras, su piel, todas las capas, una a una,
y mostró, lleno de cicatrices y muchas suturas,
su verdadero ser, su esencia, su alma desnuda.
Y ella, que siempre supo que todo era pura figura,
caretas, disfraces, falacias para ocultar la amargura,
de su ser lo poco o nada que queda, para muchos, basura,
lo acepta, sabe que la hará feliz en toda andanza futura.


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