Ausencia vacía que baña los poros,
inalcanzable como el horizonte,
otoño mustio anidado en el corazón,
alma henchida de lágrimas de sangre.
Recuerdo fútil como niebla que se pierde,
soledad indolente como curso de un río,
tristeza hiriente como dagas clavadas,
besos congelados bajo el frío del rechazo.
Futuro eclipsado por nubes de desidia,
amor cegado bajo el manto de la indiferencia,
esperanza disipada como pétalos deshojados,
caricias perdidas en un pasado ya oxidado.
Así transcurre mi vida desde tu partida.


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