Y él gritó TE AMO con todas las fuerzas que llevaba consigo,
con la secreta esperanza de poder cambiar su destino,
pero sus palabras no encontraron el camino
y en la oscuridad de la noche se extraviaron en el limbo.
Y ella marchóse, abandonándolo,
llevóse consigo todo el amor, la pasión y el respeto con que el la había honrado,
dejándole sólo un torbellino de sentimientos encontrados,
algunos porqué, muchos reproches y cientos de recuerdos malhumorados.
Y sus ojos se fueron secando,
por las cataratas de tanto y tan seguido llanto,
se le volvieron áridos y perdieron el encanto,
fiel reflejo de un alma atormentada, que siempre estuvo penando.
Y su boca no se abrió más, sellándose para siempre,
sus musas sin trabajo entonces emigraron,
sus manos no vieron más la tinta y su ingenio poco a poco se fue apagando,
hasta que se volvió una historia de antaño, como los troyanos y su caballo.
Y su cuerpo poco a poco se convirtió en un sarcófago de piel y huesos,
sirviendo de tumba a una mente que dejó todo desdeñado.
Y que incluía además un corazón momificado,
que en otros tiempos fue alegre y lozano
Y el tiempo se le fue alargando,
por guardar un único recuerdo de esos tiempos lejanos,
cuando por última vez la vio
y congeló ese cuadro.
Y sentado en su balcón se mecía con la frente siempre en alto,
mirando el firmamento a lo lejos y quien sabe que pensando,
se volvió parte del paisaje, el personaje de un retrato,
hasta que un día desapareció, sin dejar rastro.
Y su fantasma ahora aparece de cuando en cuando,
en noches de luna llena y con lobos aullando,
preguntando a todo aquél que ose pasar a su lado,
si no han visto a su amada, que el todavía su regreso sigue esperando.


No hay comentarios:
Publicar un comentario