Posee una belleza sin igual
así que de modelo quiso probar
pensó que en otro país podía lograr
lo que en el propio era solo soñar.
Buscó, hasta que pudo encontrar,
en una agencia, la oportunidad,
le ofrecían un buen trato,
sólo se tenía que presentar.
Con su maleta y cargada de sueños,
el mundo salió a conquistar,
grande fue su sorpresa al llegar,
como "acompañante" debía trabajar.
Prisionera en una jaula de cristal,
quedó donde a diario debe soportar
vejámenes de todo clase, sin chistar
encerrada y sin papeles, no puede escapar.
Le dan suficiente para mandar
dinero a su casa para ayudar
pero le han advertido: no puedes hablar
si lo haces, te vamos a matar.
Oculta siempre su llanto,
por teléfono al hablar,
manda fotos bien vestida,
de esas de modelar.
Las cartas son muy alegres,
recalcan lo que bien que está,
el contrato ya lo ha firmado,
la fama pronto va a alcanzar.
En casa muy felices todos están,
porque la niña al fin pudo triunfar,
en un país de esos de "por allá",
que no pueden siquiera pronunciar.
Pero una cosa es imaginar
y otra la cruda realidad
lo que en realmente debe aguantar
todo en contra de su voluntad.
Tras algunos calendarios pasar
a la calle la echaron sin piedad,
como ya nadie la buscaba,
dejó de serles de utilidad.
No tuvo otra opción que trabajar
en una esquina oscura de la ciudad
ofreciéndose a todo el que pase por el lugar
cualquier moneda le bastará.
Con mucho esfuerzo logra mandar
a su familia la misma cantidad
así no se enteran lo mal que está
hay noches que no tiene donde pernoctar.
El tiempo pasa y todo es igual
ella se consuela con recordar
felices tiempos con su mamá
y la fortuna que esperaba encontrar.
Una madrugada muy fría, por demás
pasó un posible cliente a preguntar
cuando la tarifa lograron acordar
se monta en el auto sin reflexionar.
Toda clase de oprobios debe tolerar
su mente de su cuerpo logra desconectar
en esos momentos para no llorar
es sólo un cuerpo inerte que otro ha de gozar.
Cuando toda la faena llega a su final
pide el dinero, es hora de cobrar
pero el hombre reniega, no quiere pagar
se pone violento, la empieza a golpear.
Ella se defiende como sea, trata de gritar
reluce entonces el brillo de un puñal
un llamado de auxilio se oye en el local
mientras la sangre corre sin parar.
No hubo nadie que se acerque a ayudar
mientras ella yacía con una herida mortal
sintiendo que la vida de a poco se le va
es tirada como un perro en un matorral.
Las fuerzas le empiezan a flaquear
mientras su mente empieza a delirar
se ve reunida con su familia para celebrar
que la triunfadora a casa vuelve a llegar.
Amanece y todo se empieza a iluminar
su cuerpo acostado se puede notar
manos en el pecho, ojos sin cerrar
la niña descansa por fin en paz.


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